OBJETIVOS
La OMS define la atención perinatal como el conjunto de acciones asistenciales realizadas por un equipo de salud con el objetivo de controlar la evolución del embarazo y obtener una adecuada preparación para el parto y la crianza del neonato, con la intención de disminuir los riesgos de este proceso fisiológico. Estos aspectos en su conjunto permiten actuar de manera más consistente y oportuna a través de las acciones de promoción, prevención y gestión del riesgo del binomio madre-hijo, procurando la mejora en general de la salud materna y en específico de los indicadores de mortalidad y morbilidad maternas extrema.
Está indicada en la ruta materno perinatal la realización de una historia clínica antes del nacimiento dirigida a la identificación de factores de riesgo prenatales, perinatales y neonatales para el recién nacido, así como los biológicos y Psicosociales. Adicionalmente, indagar por vacunas administradas a la gestante, factores de exposición a teratógenos, a infecciones virales (como Zika y Covid-19), poder evaluar los resultados de los exámenes tomados durante la gestación (VIH, sífilis, hepatitis B, toxoplasmosis, estreptococo del grupo B, etc.), evaluar las diferentes tamizaciones y ecografías realizadas y así poder preparar el equipo e insumos necesarios para la atención adecuada en sala de partos, definir el nivel de atención del parto y si el recién nacido amerita un manejo diferencial en la etapa neonatal o luego del alta hospitalaria.
Se recomienda también para las gestaciones de alto riesgo la valoración antenatal entre las 32 y 36 semanas, sin embargo, la valoración puede realizarse antes, cuando se identifican malformaciones congénitas mayores u otros hallazgos durante el control prenatal que puedan afectar negativamente al feto o futuro recién nacido, o cuando los padres o profesionales en salud consideren esta valoración porque estén preocupados por el bienestar del feto o futuro recién nacido, con el objetivo de ayudarlos a tomar mejores decisiones informadas, aclarar el pronóstico del recién nacido y determinar el mejor lugar de nacimiento del binomio que asegure la continuidad en la atención.
OBJETIVOS
Una atención exitosa del recién nacido en la sala de partos depende directamente de una preparación y anticipación adecuadas. Esto implica una evaluación detallada de los antecedentes maternos, tanto de la gestación como del trabajo de parto, con el fin de identificar posibles riesgos para el neonato. Con esta información, el equipo médico puede anticipar la necesidad de una reanimación y garantizar que todo el personal idóneo y el equipamiento requerido estén listos para actuar de manera eficaz.
Durante la atención del recién nacido en sala de partos, es clave la preparación y la anticipación, para esto se debe conocer los potenciales riesgos a los que está expuesto el recién nacido, teniendo en cuenta los antecedentes maternos de la gestación y del trabajo de parto, con la finalidad de anticipar una potencial reanimación neonatal y poder contar con todo el personal idóneo y el equipo necesario para realizarla de forma exitosa.
Durante las primeras 24 horas de vida, el recién nacido requiere una vigilancia estrecha y estructurada, orientada a detectar precozmente alteraciones en la adaptación a la vida extrauterina, prevenir complicaciones y garantizar un egreso hospitalario seguro. A continuación, se detallan las acciones más importantes que deben realizarse durante este período:
Objetivo
Garantizar la vigilancia integral del recién nacido entre el tercer y quinto día de vida, con el fin de identificar precozmente alteraciones en su adaptación a la vida extrauterina, verificar la alimentación, el crecimiento y el estado clínico general, así como completar los tamizajes y procedimientos pendientes antes del egreso.
Edades extremas (mujeres menores de 18 años o mayores de 35 años).
Preeclampsia-eclampsia, hemorragia activa, anemia severa (Hb <7 g/dL), placenta previa, abrupcio, ácreta o pércreta, ruptura uterina, infección grave: VIH, sífilis, hepatitis viral, tuberculosis, toxoplasmosis, enfermedad crónica grave descompensada o no tratada, restricción severa del crecimiento fetal, flujo diastólico ausente o invertido, prolapso o ruptura de cordón, vasa previa, paro cardiorrespiratorio materno, ruptura prolongada de membranas >18 h, oligohidramnios o polihidramnios severo, embarazo múltiple, muerte neonatal previa, isoinmunización Rh con afectación fetal, feto con anomalía mayor incompatible con la vida, Parto prematuro extremo (<28 semanas) o postérmino, estado fetal insatisfactorio, taquisistolia, administración reciente de narcóticos (≤4 h) o uso de SPA. |
Anemia moderada (Hb 7–10 g/dL), hipertensión o diabetes gestacional controlada, IMC <18.5 o >24.9 sin comorbilidad, antecedente de cesárea o parto pretérmino, infección urinaria tratada, feto pequeño sin alteración Doppler, antecedente familiar de preeclampsia o malformación congénita, Malformaciones uterinas, miomas, infertilidad, cirugía ginecológica previa, pobre red de apoyo o antecedente de violencia
Edad 20–34 años, IMC 18.5–24.9, sin enfermedades crónicas, embarazo único sin complicaciones, ecografía y Doppler normales, buena red de apoyo, sin hábitos de riesgo.