Abordaje inicial del cáncer Infantil

El cáncer infantil se define como el conjunto de enfermedades neoplásicas en menores de 18 años en Colombia ( la definición internacional comprende aquellos tumores que debutan entre los 0 y 15 años), enfermedades que al agruparse se encuentran dentro de las cinco primeras causas de mortalidad en niños y niñas menores de 5 años de edad. De hecho, en muchos países el cáncer es la segunda causa de muerte en niños mayores de un año, superada sólo por los accidentes. La incidencia anual para todos los tumores malignos es de 12,45 por 100.000 niños menores de 15 años (1).

En los últimos años se han registrado avances muy importantes en el tratamiento del cáncer infantil, pero también, en la gestión de su atención integral, lo que se considera, ha impactado favorablemente la supervivencia de distintos tipos de cáncer infantil. Aunque, existen desafíos enormes para alcanzar los mejores resultados en salud, desarrollo y supervivencia de los niños y las niñas con cáncer en Colombia, el mensaje es que el cáncer infantil es curable (2).

Para garantizar una atención integral en salud de forma oportuna a los niños y niñas con sospecha o diagnóstico de cáncer, es URGENTE remitir al niño a centros que dispongan de los recursos humanos y técnicos especializados, en donde sean tratados por personal médico especializado en onco-hematología pediátrica. Esto mismo es recogido en: 

Cuando se considera que un niño tiene sospecha de cáncer infantil debe definirse como una  URGENCIA y remitirse/ hospitalizarse en una IPS de mayor complejidad  que cuente con atención por oncología pediátrica para garantizar el adecuado y oportuno diagnóstico y la atención integral del niño o niña con sospecha de cáncer infantil.

Adicionalmente, existen otras normas que han sido formuladas para reglamentar lo establecido en las leyes pero además, para fortalecer el soporte normativo de la atención integral en salud para niños y niñas con sospecha o confirmación de cáncer. Dentro de estas normas se tiene:

Resolución 2590 de 2012:

Por la cual se constituye el Sistema Integrado en Red y el Sistema Nacional de Información para el monitoreo, seguimiento y control de la atención del cáncer en los menores de 18 años. Constituye el Sistema Integrado en Red y el Sistema Nacional de Información para el Monitoreo, Seguimiento y Control de la Atención del Cáncer en los menores de 18 años, integrando la base de datos para la agilidad de la atención del menor con cáncer, el Registro Nacional de Cáncer
Infantil y el Número Único Nacional para los beneficiarios de la Ley 1388 de 2010, incrementando el uso de la información disponible para la gestión del conocimiento en cáncer, en pro de optimizar la gestión del riesgo, la cobertura y la calidad de la atención al menor con cáncer (7).

Resolución 4331 del 21 de diciembre de 2012:

Por medio de la cual se adiciona y modifica parcialmente la Resolución 3047 de 2008, modificada por la Resolución 416 de 2009. En su artículo 10 define que las autorizaciones asociadas a quimioterapia o radioterapia en pacientes con cáncer (niños y adultos) que sigan guías o protocolos se harán por una única vez incluyendo la totalidad del tratamiento definido en la guía o protocolo. En aquellos casos de cáncer sin guía o protocolo, la autorización a expedir deberá cubrir al menos 6 meses (8). Sin embargo, la Ley 2026 de 2020 (“Ley Jacobo”) modifica este aspecto al determinar en su artículo 4 que “No se requerirá autorización para acceder a los procedimientos, elementos y servicios que se requieran para la atención integral de los beneficiarios de la ley” (6).

Resolución 4496 del 28 de diciembre de 2012:

Por la cual se organiza el sistema de información del cáncer y se crea el Observatorio Nacional de Cáncer” (9).

Resolución 1440 de 2013:

Por lo cual se reglamenta parcialmente los artículos 14 de la ley 1384 de 2010 y 13 de la ley 1388 (funcionamiento de los hogares de paso) (10).

Resolución 1442 del 6 de mayo de 2013:

Por la cual se adoptan las Guías de práctica clínica –GPC para el manejo de las Leucemias y Linfomas en niños, niñas y adolescentes, cáncer de mama, cáncer de colon y recto, cáncer de próstata y se dictan otras disposiciones (11).

Resolución 418 del 14 de febrero de 2014:

Por la cual se adopta la Ruta de Atención para menores de 18 años con presunción o diagnóstico de Leucemia (12).

Resolución 0247 de 2014:

Por la cual se establece el reporte de pacientes con cáncer. Establece la obligación de reportar los pacientes con cáncer a la Cuenta de Alto Costo por parte de las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB), incluidas las del régimen de excepción, las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS), públicas, privadas y mixtas y las Direcciones Departamentales, Distritales y Municipales de Salud (13).

Circular 4 del 17 de julio de 2014:

Por la cual se imparten instrucciones respecto de la prestación de servicios de salud de personas con sospecha o diagnóstico confirmado de cáncer (14).

Resolución 1441 Abril /2016

Estándares y criterios y procedimientos para la habilitación de las Redes Integradas de Prestación de Servicios de Salud. (Incluye Redes Oncológicas y de Cuidados Paliativos).

Resolución 1477 de 2016:

Por la cual se define el procedimiento, los estándares y los criterios para la habilitación de las Unidades Funcionales para la Atención Integral de Cáncer del Adulto «UFCA» y de las Unidades de Atención de Cáncer Infantil «UACAI» y se dictan otras disposiciones (16).

Resolución 1868 de 2016:

Por la cual se establecen los criterios para la conformación de la red virtual de las UACAI (17).

Resolución 1620/2020:

Por la cual se establece e implementa el mecanismo de cálculo y distribución de los recursos de la UPC para las EPS y OIC para los cánceres priorizados entre ellos cáncer infantil.

Resolución 2263/2020:

Se establecen disposiciones para la selección de miembros y funcionamiento del Consejo Nacional Asesor en Cáncer Infantil y de los Consejos Asesores en Cáncer Infantil a nivel territorial.

El cáncer pediátrico no es prevenible, pero se puede detectar oportunamente. Cuando se examina a un niño y se identifican síntomas o signos poco claros y que puedan ser asociados con malignidad, hay que sospechar el cáncer y actuar en consecuencia para prevenir un diagnóstico tardío. La demora en la remisión de un paciente con  sospecha o diagnóstico de cáncer y la iniciación tardía o suspensión del tratamiento pueden incrementar el riesgo de muerte (1). En general, existen algunas diferencias entre el cáncer en pediatría y el cáncer en adultos.

Diferencias entre el comportamiento del cáncer pediátrico y el cáncer de adultos

Parámetro
Niños
Adultos
Sitio
Tejidos
Órganos
Estado al diagnóstico
80% diseminado
Local o regional
Detección temprana
Generalmente accidental
Mejora con educación y tamizaje
Tamizaje
Difícil
Adecuado
Respuesta
La mayoría responde a quimioterapia
Menor respuesta a quimioterapia
Prevención
Improbable
80% prevenible

A continuación, se presentan algunos factores que se han asociado con la aparición de cáncer en pediatría (1):

Radiación ionizante:

Exposición a rayos X durante el embarazo podría aumentar el riesgo de cáncer de los niños fruto de esa gestación.

Sustancias químicas y medicamentos:

Aunque no se ha demostrado de forma concluyente, algunos medicamentos podrían tener efectos carcinogénicos en los niños cuando son administrados a la madre durante el embarazo; un ejemplo es el dietilbestrol, que se utilizó en los años setenta. Asimismo, la exposición a plaguicidas se ha asociado con leucemia, linfoma no Hodgkin y neuroblastoma, mientras que solventes como el benceno representan un factor de riesgo de leucemia en niños. El componente N-nitroso que se encuentra en algunos alimentos curados y el tabaco consumidos durante el embarazo pueden inducir tumores del sistema nervioso central (SNC), en tanto el alcohol y algunos diuréticos usados durante el embarazo han sido vinculados a tumores infantiles como neuroblastoma y tumor de Wilms (4).

Todos estos factores son considerados como una asociación y faltan más estudios para demostrar su efecto directo causal.

Factores biológicos:

Algunos virus como el virus de Epstein Barr, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), hepatitis B y C, virus linfotrópico humano tipo 1 (HTLV1) y el papiloma virus están asociados con tipos de cáncer específico según el virus y los tejidos que afecta (4).

Factores genéticos y familiares:

Entre los factores de riesgo familiares, los tumores embrionarios tienen dos formas de presentación: una heredada y una esporádica; no todos son heredados, pero dentro de los que lo son, el retinoblastoma y el tumor de Wilms bilateral son los más importantes. Por otro lado, algunos padecimientos genéticos predisponen a padecer cáncer, como los niños con síndrome de Down, quienes tienen una frecuencia 20 a 30 veces mayor de padecer leucemia aguda; los niños con síndrome de Klinefelter, con un riesgo 20 veces mayor de tener cáncer de mama y luego un riesgo 30 a 50 veces mayor de presentar tumores de células germinales en mediastino. (1, 4).

Edad:
Como en cualquier enfermedad pediátrica, hay formas de cáncer que aparecen más frecuentemente en el lactante, otras en el preescolar o escolar y otras que son propias del adolescente, como se muestra a continuación (1):

Cánceres más frecuentes

Menores de 5 años 5 a 10 años Mayores de 10 años
Leucemias Leucemias Leucemias
Neuroblastoma Linfoma no Hodgkin Linfoma no Hodgkin
Tumor de Wilms Linfoma no Hodgkin Linfoma no Hodgkin
Tumores testiculares (saco vitelino) Tumores del SNC Tumores del SNC
Retinoblastoma Sarcoma partes blandas Tumor de células germinales (ovario, testículo, extragonadales)

Cánceres más frecuentes
en niños y niñas

No todas las células tumorales crecen al mismo ritmo, ni tienen las mismas características, ni tienden a diseminarse a los mismos lugares, ya que la biología de cada tumor es diferente. De esta manera ciertos tumores, incluso algunos que llevan el mismo nombre, tienen un comportamiento diferente dependiendo de las características de las células que lo conforman. En pediatría hay dos grandes grupos de neoplasias: las hematolinfoides (leucemias y linfomas) y los tumores sólidos, dentro de los cuales los tumores de sistema nervioso central son los que se presentan con mayor frecuencia.

A continuación, se presentan los cánceres más frecuentes que se presentan en pediatría (1):

Menores de 5 años5 a 10 añosMayores de 10 años
LeucemiasLeucemiasLeucemias
NeuroblastomaLinfoma no HodgkinLinfoma Hodgkin
Tumor de WilmsLinfoma HodgkinLinfoma no Hodgkin
Tumores testiculares (saco vitelino)Tumores del SNCTumores del SNC
RetinoblastomaSarcoma partes blandasTumor de células germinales (ovario, testículo, extragonadales)
Definición

Leucemia

Es un grupo de enfermedades malignas dada por una proliferación no controlada de  los precursores de los leucocitos, que reemplazan las células normales de la médula ósea e invade otros tejidos; su tasa de curación puede llegar a ser hasta del 90%; los síntomas suelen ser inespecificos siendo los mas frecuentes astenia, adinámia, fatiga, fiebre, dolores óseos,  entre otros.

Entre los signos más frecuentes podemos encontrar:

La pérdida de peso es rara. Las leucemias tienen como tríada característica: Fiebre, anemia y manifestaciones de sangrado. El diagnostico final se realiza por aspirado de médula ósea realizada en un centro especializado.

Corresponde a un aspirado de medula ósea de un paciente con leucemia linfoblástica aguda.

Blaney, S; Adamson, P;  Helman, L. Pizzo and Poplack’s pediatric oncology . Eighth edition. Wolters Kluwer Health, [2021]

Definición

Linfomas

Son un grupo de enfermedades que compromete los tejidos linfoides. En los cánceres infantiles ocupan el tercer lugar en incidencia, después de las leucemias y de los tumores del sistema nervioso central. Los síntomas que presenta son inespecíficos como cansancio, pérdida del apetito y dependiendo su localización por efecto de masa, variará la sintomatología:

Además, puede presentarse en piel, el sistema nervioso central, la cara, los huesos y otros órganos, como una tumoración en el área afectada. Otros signos de presentación son: febrícula o fiebre, anemia, pérdida de peso, sudoración nocturna abundante que empapa las sábanas.

El linfoma de Hodgkin

El linfoma de Hodgkin es la proliferación anormal del tejido linfoide, su presentación habitual se da por el crecimiento de los ganglios linfáticos (linfadenopatías), en cualquiera de sus ubicaciones (cervical, supraclavicular, axilar, inguinal, etc), que se acompaña de cambios en su consistencia (pétrea, adherente a planos profundos) y en ocasiones se acompaña de dolor. Hay tres síntomas que frecuentemente acompañan la aparición de estas adenomegalias: febrícula o fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso ( >10% del peso en los últimos 6 meses).
Definición

Tumores del sistema
nervioso central

Son tumores sólidos del encéfalo y el sistema nervioso central, de ubicación usualmente intracraneana. Pueden presentarse en cualquier grupo de edad con mayor frecuencia entre los 5 y 10 años. Pueden permanecer asintomáticos durante un tiempo y en su debut los  síntomas pueden ser inespecíficos, en la medida en que el tumor presenta un mayor volumen aparecen síntomas de hipertensión endocraneana y focalización desacuerdo a las estructuras comprometidas.

El síntoma más frecuente es la cefalea que  suele ser de aparición reciente (<6 meses), generalizada, opresiva, con duración e intensidad de los episodios generalmente en incremento.

La triada clásica de presentación es:
Cefalea, náuseas y vómitos secundarios a hipertensión endocraneana.
En la noche el dolor de cabeza despierta al niño y en la mañana es más intenso, mejorando en el transcurso del día con la postura vertical. En ocasiones hay vómito en proyectil, no precedido de náusea.
Hay otros síntomas como:
Alteraciones del estado mental como: cambios en el comportamiento, cambios del estado de ánimo, cambios de conducta (irritabilidad, somnolencia, desorientación), que comprometan el desarrollo de las actividades diarias normales como el desempeño escolar, deben revisarse, las alteraciones neurológicas pueden ser sutiles y en ocasiones pueden tener síntomas muy evidentes como convulsiones.
Otro síntoma frecuente es:
La alteración de la visión como visión doble, alteraciones de los movimientos oculares o disminución de la agudeza visual. Puede haber ceguera total progresiva de un ojo debida a un tumor del nervio óptico en ese lado.
Previous slide
Next slide

En los lactantes se presenta irritabilidad por aumento de la presión endocraneana, anorexia, vómitos, pérdida o poco aumento de peso, regresión en el desarrollo, aumento en el perímetro cefálico o separación de las suturas. La fontanela anterior puede palparse abombada o tensa.

Definición

Tumor de Wilms

Es el tumor maligno renal más frecuente en pediatría, puede comprometer uno o los dos riñones, es más frecuente en los niños(as) de menor edad y puede ser parte de síndromes genéticos que tiene una o más malformaciones congénitas asociadas.

La manifestación clínica típica es la palpación de una masa abdominal asintomática, que pueden detectar los padres o el médico en un examen rutinario. Puede acompañarse de dolor, hematuria e hipertensión. (9) Otros signos menos frecuentes incluyen anemia, fiebre y constipación.

Imagen tomada de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0186-48662019000100177
Definición

Neuroblastoma

Tumor maligno del sistema nervioso simpático, siendo una de sus localizaciones más frecuentes las glándulas suprarrenales, Ocurre con mayor frecuencia antes de los 5 años de edad con una media de presentación a los 2 años.

Generalmente su diagnóstico se da en estadios avanzados, donde es frecuente la presencia de metástasis. Como son tumores que pueden crecer en cualquier sitio de las cadenas nerviosas simpáticas los síntomas dependen del efecto masa del tumor en la región afectada, que puede ser cabeza, cuello, tórax, región paraespinal o lumbosacra. Además frecuentemente puede presentar metástasis a hueso, ganglios linfáticos, médula ósea, hígado y piel, en ocasiones puede presentarse con manifestaciones de síndrome paraneoplásico (opsoclonus mioclonus, hipercalcemia, diarrea persistente, etc).

Definición

Osteosarcoma y sarcoma de Ewing

El osteosarcoma y el sarcoma de Ewing son los tumores primarios más comunes en el hueso. Son tumores malignos, más frecuentes en hombres, adolescentes o adultos jóvenes, con una mayor incidencia a los 10 años.

La principal manifestación es el dolor y la presencia de masa en la región ósea afectada que suele crecer incrementando los síntomas, produciendo limitación funcional y en ocasiones produciendo fracturas patológicas.

La cojera dolorosa y la aparición de masas o deformidades en las extremidades, sin antecedente de trauma es un hallazgo que el profesional de la salud debe investigar detalladamente. La mayoría de estos tumores se presentan en miembros inferiores alrededor de la rodilla, aunque pueden estar también en otras ubicaciones.

El osteosarcoma

Se localiza en sitios de crecimiento rápido –metáfisis-(p. ej. fémur, tibia y humero).

El sarcoma de Ewing

Afecta la diáfisis de los huesos largos y planos.

El diagnóstico tardío empeora el pronóstico, el cual está directamente relacionado al número y tamaño de las metástasis. Normalmente hay metástasis clínicas al momento del diagnóstico.

Definición

Retinoblastoma

Es un tumor maligno que se origina en las células primitivas de la retina, ocupa del 5º al 9º lugar entre los cánceres infantiles, presentándose particularmente en niños menores de 3 años. Cuando se presenta en niños mayores, generalmente se trata de una recaída.

El signo de presentación más común en uno o ambos ojos es la leucocoria (ojo blanco u ojo de gato). La leucocoria es la ausencia del reflejo rojo normal de la retina cuando se ilumina con una luz. El segundo signo en frecuencia de presentación es el estrabismo. Puede presentarse heterocromía (diferente color de cada iris) que a veces se presenta como el signo inicial del retinoblastoma. Generalmente no presentan dolor a menos que haya una causa asociada.

El factor pronóstico más importante tanto para la visión como para la supervivencia o curación es el estadio en el que se inicie tratamiento, por lo tanto la detección precoz es crucial para disminuir la morbilidad y mortalidad.
Definición

Rabdomiosarcoma

Es un tumor maligno de los tejidos blandos de origen músculo esquelético. Se presenta en los 10 primeros años de la vida. Su localización es muy variable y tienen relación con la edad: vejiga y vagina, principalmente en el primer año de vida, tronco y extremidades después del primer año de vida, cabeza y cuello pueden ocurrir a cualquier edad, con más frecuencia en los primeros 8 años de vida. La forma de presentación más frecuente es una masa dolorosa o indolora.

Las manifestaciones clínicas pueden ser variadas dependiendo de la localización del tumor, son tumores de comportamiento agresivo que invaden las estructuras adyacentes y producen un efecto mecánico de masa en los tejidos y órganos vecinos.

Definición

Tumor de células germinales

Neoplasias benignas o malignas, constituídas por células germinales, que pueden crecer en los ovarios o testículos, o en otros sitios como región sacrococcígea, retroperitoneo, mediastino, cuello y cerebro. Ocupan entre el 7º y el 8º lugar como causa de cáncer infantil. Tienen dos picos de edad de presentación: antes de los 4 años y después de los 15 años. De todos los tumores de ovario, más de la mitad son benignos.

Cursan con cuadros clínicos generales como fiebre, vómito, pérdida de peso, anorexia y debilidad. Cuando el tumor se localiza en el ovario, el síntoma más común es dolor crónico. Se puede palpar una masa que, si es de gran tamaño, produce estreñimiento, trastornos genitourinarios y ausencia de menstruación. Cuando se localiza en testículos se manifiesta como una masa dura, poco dolorosa que no transilumina y que crece  progresivamente.

Identifique y verifique

Para detectar el cáncer, se debe tener presente esta posibilidad diagnóstica ante un niño o niña con cualquiera de los síntomas aquí descritos. Recuerde que se debe pensar y buscar para encontrar. Encontrar a tiempo en cáncer marca la diferencia entre la vida y la muerte. No existe ningún examen paraclínico que reemplace a una buena historia clínica y un examen físico cuidadoso.

Para evaluar la posibilidad de cáncer, tenga presente los siguientes aspectos a identificar:

Preguntar

¿Ha tenido fiebre y/o sudoración importante por más de 7 días?

La fiebre usualmente está relacionada con procesos infecciosos, pero existen algunos tipos de cáncer infantil que pueden presentar  fiebre como su manifestación inicial o persistente.

La fiebre persistente o prolongada y de origen desconocido, requiere una valoración profunda en una institución de alta complejidad donde sea posible realizar exámenes complementarios. Síntomas como dolor óseo, pérdida de peso y diaforesis nocturna se encuentran frecuentemente acompañando la fiebre el debut de los diferentes tipos de cáncer infantil.

Un niño(a) que  presenta la tríada de anemia + púrpura + fiebre debe considerarse la leucemia como probable diagnóstico ( esta triada está presente en 2/3 de los niños con leucemia), si además se acompaña de hepatomegalia, esplenomegalia, adenopatías e hiperleucocitosis, el diagnóstico de leucemia es aún más probable.

La enfermedad neoplásica que con mayor frecuencia da fiebre prolongada sin hallazgos importantes al examen físico es el linfoma (especialmente el de Hodgkin), usualmente durante el examen físico exhaustivo se encuentran además adenopatías periféricas o esplenomegalia; otro signo es la sudoración importante, quienes padecen la enfermedad suelen humedecer las sábanas en la noche.

Generalmente el primer paso para el estudio de la fiebre de origen indeterminado, cuando se ha descartado enfermedad infecciosa, es la realización de un hemograma y un frotis de sangre periférica. Si no se cuenta con medios para estos exámenes y hay signos importantes de cáncer, no debe retrasar la referencia del niño(a), debe realizarlo inmediatamente.

¿Ha tenido dolor de cabeza?

Si la respuesta es afirmativa, son importantes las características de la cefalea  como el tiempo de aparición (los tumores generalmente presentan cefalea de menos de 6 meses de evolución),  y si la intensidad se ha incrementado en el tiempo.

Existen signos de alarma que indican es necesaria una valoración especializada y  la toma de imágenes; los signos de alerta son cefalea que despierta al niño(a) o que se incrementa con actividades que incrementen la presión intracraneana como saltar, agacharse, toser, con la micción o deposición  o que se torna tan repetitiva y/o intensa que impide la realización de las actividades diarias normales o no ceda a la administración de analgésicos.

Cuando la cefalea se acompaña de alteraciones neurológicas como diplopía, estrabismo, ataxia, focalización o convulsiones es urgente la toma de imágenes y valoración por un equipo especializado en oncología pediátrica.  Si además de estos síntomas hay cambios que sugieran hipertensión endocraneana ( vómito en proyectil, alteraciones en el patrón ventilatorio, papiledema), existe un riesgo inminente de hernación complicación potencialmente mortal en un periodo breve de tiempo.

Hay que recordar que los tumores cerebrales son más probables entre los 5 y 10 años de edad. 

Cuando la cefalea como síntoma es infrecuente, en el caso de ser de origen infeccioso la cefalea suele acompañarse de fiebre, síntoma infrecuente en los tumores cerebrales.

¿Tiene el niño dolores óseos (huesos)?

El dolor óseo en los niños es un signo de alarma que debe orientar a descartar el diagnóstico de cáncer infantil, se presenta como un síntoma de aparición súbita o progresiva que varía en su intensidad y puede comprometer una o varias localizaciones. El dolor óseo no debe considerarse “normal” en la edad pediátrica, aunque el trauma es frecuente en las actividades normales de un niño(a), la persistencia del mismo o su ubicación inusual debe considerarse al momento de la consulta. Es anormal el “dolor de espalda” o “lumbago” en los niños, así como el dolor excesivo después de la actividad física, el dolor desproporcionado en relación a la magnitud del trauma y la adopción de posiciones anómalas, cojera o incapacidad para el movimiento asociada al dolor estos se  consideran  síntomas que  deben generar alarmas en el equipo de salud. El dolor asociado al crecimiento, si bien es un diagnóstico posible, debe considerarse después de descartar patologías como neoplasias, enfermedades reumatológicas, óseas, infecciosas, metabólicas y de otra índole.

Hay signos que indican la necesidad de profundizar el estudio del dolor óseo en niños, la presencia de dolor localizado, en extremidades y si se acompaña de lesiones que aumentan de tamaño, masas, tumefacción o deformidad indican de manera prioritaria la toma de imágenes comparativas para determinar la presencia de posibles lesiones tumorales; por otra parte la presencia de dolor articular, errático, intermitente y difícil de definir puede ser un síntoma presente hasta en el 40% de los pacientes con leucemia. La presencia de dolor  óseo debe orientar al equipo de salud a la realización de un examen clínico detallado y completo ya que puede ser la manifestación inicial de una lesión tumoral como urgencia oncológica, como el síndrome de compresión de la médula espinal como una complicación que requiere de intervención urgente para disminuir la posibilidad de secuelas permanentes en el paciente.

¿Ha presentado convulsiones en el último mes, sin fiebre ni enfermedad neurológica de base?
La aparición de convulsiones, sin antecedente de enfermedad neurológica, episodios previos, ni fiebre asociada, obliga a descartar un tumor cerebral, entre las posibles causas. Para su evaluación y clasificación tenga presente lo explicado en el módulo de epilepsia.
¿Ha presentado el niño cambios como pérdida de apetito, pérdida de peso o fatiga en los últimos 3 meses?

Algunos síntomas inespecíficos, pero que se presentan en forma aguda o subaguda, se asocian con la presencia de tumores en los niños. Entre ellos están la pérdida reciente de apetito sin causa aparente y la pérdida de peso, así como la fatiga, que lleva al niño a no hacer actividades que antes hacía. Estos síntomas se asocian con algunas neoplasias, especialmente leucemias y linfomas, y deben ser siempre investigados.

Debe examinar al niño completamente, sin ropa, y debe observar si el niño o la niña presenta:

Manifestaciones de sangrado (equimosis, hematomas, petequias, epistaxis, etc)

Preste atención a la piel. Por lo general las enfermedades que cursan con trombocitopenia presentan lesiones características como equimosis o petequias que usualmente no tienen relación con trauma o son demasiado grandes para un trauma trivial, y manifestaciones de sangrado como epistaxis, gingivorragia (sangrado de encías), sangrado por aparato digestivo o sangrado urogenital. Si observa cualquier signo de sangrado, pregunte cuánto tiempo lleva así. Estas manifestaciones de sangrado son signos característicos de las leucemias. Toda púrpura debe ser estudiada mediante exámenes de laboratorio. Por lo que necesitará referencia para estudio.

Palidez palmar o conjuntival severa

La anemia se define como un descenso en la concentración de la hemoglobina, el hematocrito o el número de células rojas por milímetro cúbico, con límites inferiores normales diferente según la edad, el sexo y la altura sobre el nivel del mar. En general los niveles de hemoglobina, al igual que los de hematocrito, son más altos en los recién nacidos, disminuyen en las primeras 6 a 8 semanas de vida, y a partir de entonces suben lentamente hasta la adolescencia, cuando ya alcanzan los niveles de los adultos. Son más bajos en las mujeres y, como los de hematocrito, aumentan con la altura sobre el nivel del mar. Según el criterio de la Organización Mundial de la Salud, los niños de 6 meses a 6 años edad deben ser diagnosticados como anémicos cuando sus niveles de hemoglobina son inferiores a 11 g/dl.

Cuando solo existe anemia (es decir que no hay ninguna alteración en las otras células sanguíneas), las causas de anemia pueden ser tres y cada una requiere un tratamiento diferente:

Baja producción

Falta de sustratos como hierro, problemas en la madurez y proliferación en enfermedades crónicas

Destrucción acelerada

Anemias hemolíticas

Pérdida sanguínea

Aguda o crónica

Todo niño con anemia requiere una valoración prioritaria para establecer la causa e iniciar tratamiento, en caso de que la anemia se acompañe de otra citopenia (leucopenia o trombocitopenia), y/o visceromegalia(s) (hepatomegalia o esplenomegalia), el paciente debe remitirse al servicio de oncología pediátrica para valoración inmediata.

Para verificar si el niño tiene palidez palmar, mire la piel de la palma de su mano. Mantenga abierta tomándola suavemente desde el costado. No extienda los dedos hacia atrás dado que esto podría ocasionar palidez al bloquear el suministro de sangre. Compare el color de la palma del niño con su propia palma y, en lo posible, con las de otros niños.

Evaluar la palidez palmar

Anormalidad al examinar los ojos

El estrabismo requiere siempre una valoración por oftalmología, ya que puede ser el primer signo detectable de la presencia de cáncer infantil, en el caso del retinoblastoma además de investigar leucocorea, la pérdida de visión unilateral puede compartirse con los tumores de sistema nervioso central, otras alteraciones como el exoftalmos uni o bilateral puede ser signo de la presencia de tumores primarios de órbita (rabdomiosarcoma) o metástasis  (neuroblastoma), otros cambios como heterocromía del iris, aniridia, iris escotado, hifema o hipopión siempre ameritan valoración especializada así como  descartar lesiones neoplásicas asociadas.

Otra enfermedad ocular relacionada con el cáncer infantil es la aniridia, una rara malformación donde sólo existe un remanente del iris. Los niños que sufren esta disfunción manifiestan fotofobia y visión reducida. Dado que la aniridia se asocia con el tumor de Wilms, se recomienda realizar ecografía renal cada 3 meses y hasta los 5 años de edad.

De otro lado, el estrabismo adquirido puede ser el primer signo de un tumor cerebral. Independiente de la etiología del estrabismo, este debe ser estudiado por oftalmólogo, idealmente oncólogo o pediátrico. El retinoblastoma puede producir estrabismo al perderse la visión del ojo donde se ubica el tumor y generalmente cursa con leucocoria. Otros cambios tardíos que se deben buscar son: Heterocromía (diferente color de cada iris), además de observar si hay proptosis (exoftalmos).

Retinoblastoma bilateral

Retinoblastoma bilateral

Leucocoria (ojo blanco)

Leucocoria (ojo blanco)

Retinoblastoma unilateral,<br> leucocoria (ojo blanco izquierdo) y <br>reflejo rojo normal derecho

Retinoblastoma unilateral,
leucocoria (ojo blanco izquierdo) y
reflejo rojo normal derecho

Linfadenopatías en cuello, axilas o ingles

En el cuerpo humano hay cerca de 600 ganglios linfáticos que miden entre 2 y 10 mm de diámetro y se encuentran en territorios ganglionares. Las adenopatías generalizadas son uno de los signos de una enfermedad sistémica, por lo general una infección viral. Usualmente el aumento del volumen en los ganglios cervicales corresponde a adenopatías inflamatorias, de las cuales 80% tienen una causa infecciosa y 20% son de otros orígenes, incluidas neoplasias.

Las causas malignas de linfadenopatías son:

Los siguientes son los signos que hacen sospechar malignidad y que exigen una evaluación profunda de las adenopatías:

Más del 50% de todas las masas cervicales malignas corresponden a linfomas.
El 90% de los pacientes con linfoma Hodgkin
Presentan adenopatías cervicales (generalmente unilaterales), con varios ganglios íntimamente relacionados entre sí, formando conglomerados.
En el linfoma no Hodgkin
Las adenopatías son generalmente múltiples y pueden ser de los dos lados del cuello, mientras que en la leucemia aguda son múltiples y muchas veces generalizadas.
Como regla
Toda masa ganglionar sospechosa de malignidad debe ser examinada por un oncohematólogo pediátrico, quien decidirá si hay necesidad de efectuar biopsia y elegirá el ganglio y los estudios a realizar. Las biopsias en instituciones sin servicio de oncohematología retrasan el diagnóstico y el inicio del tratamiento adecuado.
Previous slide
Next slide

Niño con adenopatías cervicales

Signos neurológicos focales agudos y/o progresivos

Los problemas neurológicos agudos son aquellos que se diagnostican recientemente o durante la consulta. El examen neurológico puede revelar debilidad de un miembro o de los miembros de un lado del cuerpo. Pueden observarse asimetrías en la cara como parálisis y desviación de la boca y ojos, que es la manifestación de alteraciones de los pares craneales debido al efecto masa de distintos tumores. También pueden observarse cambios del estado de conciencia o mental, cambios del comportamiento, confusión, así como trastornos de la coordinación, el equilibrio y la marcha (ataxia). La ataxia es la marcha anormal vacilante “de borracho”. Cuando se presenta en forma aguda o subaguda debe plantearse la posibilidad de un tumor cerebral, especialmente si se combina con síntomas de hipertensión endocraneana como: cefalea, vómitos, diplopía o estrabismo.

Hallazgos específicos focales como dificultad para hablar (p. ej. afasia, disfasia o disartria) o defectos del campo visual (p. ej. visión borrosa progresiva o de inicio súbito, visión incompleta, visión doble, estrabismo o ceguera progresiva), pueden estar relacionados con problemas neurológicos más complejos y el primer diagnóstico diferencial son los tumores del sistema nervioso. Las convulsiones, sin fiebre ni enfermedad neurológica de base y de aparición reciente, son otras de las alteraciones que hacen descartar un tumor cerebral como causa. Al igual que la poliuria y polidipsia sin hiperglicemia.

Masas a la palpación de abdomen y pelvis

Niño con tumor de Wilms

El examen físico de un niño, independientemente de la causa de consulta, debe incluir siempre un examen cuidadoso del abdomen. Numerosos tumores son asintomáticos en sus primeras etapas y sólo se detectan si se hace una evaluación física adecuada. Las masas tumorales malignas son duras, de consistencia firme y, según el órgano comprometido, se localizan en flanco (tumores renales), en hipocondrio derecho (tumores del hígado) y en hipogastrio (tumores de vejiga u ovarios). Los neuroblastomas son retroperitoneales, al igual que el tumor de Wilms, pero generalmente atraviesan la línea media. El linfoma de Burkitt (linfoma de muy rápido crecimiento) se ubica en la región ileocecal y puede acompañarse de adenopatías peritoneales.

Dado que cualquier masa que se palpe en el abdomen debe ser considerada maligna hasta que se pruebe lo contrario, el médico que la detecte debe referir sin demora al paciente a un centro especializado. Usualmente las masas que se palpan en el recién nacido son de origen benigno. Sin embargo, en niños de entre 1 mes y 1 año de edad, 50% de las masas son malignas y, en mayores de 1 año, 70% son tumores renales, neuroblastomas o tumores de Wilms.

El linfoma de Burkitt (linfoma de muy rápido crecimiento), se ubica en la región ileocecal y puede acompañarse de adenopatías peritoneales, en ocasiones el primer síntoma de su aparición es un abdomen agudo por intususcepción intestinal.

Masas o aumentos de volumen en cualquier región del cuerpo

Todo aumento de volumen de cualquier órgano, o en cualquier región del cuerpo, sin características inflamatorias es sospechoso de cáncer y por lo tanto debe investigarse. En los niños, los tumores testiculares malignos aparecen antes de los 5 años de edad, en tanto que el tumor del saco vitelino, el más frecuente de las masas testiculares en la infancia, se presenta antes de los 2 años. En general, todos se manifiestan como aumento del volumen progresivo, lento e indoloro y sin signos inflamatorios, y consistencia aumentada. Al examinar los genitales, otra manifestación de un tumor puede ser la pubertad precoz.

En el niño con criptorquidia debe realizarse corrección quirúrgica antes del año de edad, debe tenerse en cuenta que el testículo no descendido tiene una alta probabilidad de malignización.

En los casos de masas en extremidades, los dos síntomas principales son dolor (que secundariamente puede producir incapacidad funcional) y aumento de volumen. El dolor puede preceder al aumento de volumen y es generalmente progresivo y persistente, sin las manifestaciones inflamatorias de las enfermedades infecciosas.

Los niños con neuroblastoma suelen presentar nódulos subcutáneos móviles, no dolorosos, de color azulado al transparentarse en la piel. También se pueden detectar nódulos subcutáneos en algunas leucemias agudas, así como en la histiocitosis de células de Langerhans (especialmente en cuero cabelludo). La secreción no asociada a otro síntoma por el oído (otorrea) por más de 14 días, puede ser secundaria a rabdomiosarcoma, y aquella que se asocia con dermatitis seborreica crónica, a histiocitosis.

Lesiones en piel

La persistencia de lesiones costrosas en cuero cabelludo, especialmente en niños menores de 2 años, asociada a más de un episodio de otitis media aguda, a otitis media crónica o a otorrea crónica, requiere evaluación para una Histiocitosis de células de Langerhans.

También deben tenerse en cuenta las lesiones características de tumores malignos como

Ante la posibilidad de condiciones que aumenten el riesgo de cáncer, deben considerarse las manchas café con leche y neurofibromas que pueden sugerir neurofibromatosis y los nevos melanocíticos gigantes que aumentan la posibilidad de presentar melanoma.

Clasifique

Cuando un niño presenta algún signo o síntoma sospechoso de cáncer, es urgente referir al paciente inmediatamente a un centro especializado que cuente con servicio de oncología pediátrica; aun si en el momento de la remisión no cuenta con estudios paraclínicos o se considera solo una sospecha. La razón es que cualquier estudio para confirmar o descartar el diagnóstico puede demorar semanas e incluso meses. Adicionalmente, en caso de precisarse una biopsia, lo más seguro y apropiado es que esté a cargo de un patólogo con experiencia en oncología infantil y sea realizado en un laboratorio provisto de o con fácil acceso a técnicas de inmunohistoquímica.

Es decir que toda la demora y los trámites se pueden evitar si se remite al niño directamente a un centro de oncohematología pediátrica que cuente con todos esos recursos o tenga acceso a exámenes de alta tecnología. Es posible que se refieran algunos niños de más, pero lo importante es que el equipo de salud que atiende niños tendrá la satisfacción de haber referido oportunamente al niño que presente cáncer. Si no se confirma el cáncer, el niño y su familia estarán felices, pero si se confirma, habrán colaborado para ofrecerle a un niño la oportunidad de recibir a tiempo el tratamiento adecuado y la posibilidad de curarse.

La clasificación de un niño según sus probabilidades de tener cáncer se encuentra en las siguientes categorías:

No deben existir barreras administrativas ni deben mediar autorizaciones para remitir al paciente, en cumplimiento de las diferentes normas y leyes que protegen a la población pediátrica con sospecha o diagnóstico de cáncer. La sospecha o diagnóstico de cáncer infantil es una URGENCIA y el paciente debe ser remitido de forma inmediata al centro especializado donde confirmarán o descartarán el diagnóstico.

Tratamiento general del niño con cáncer

El objetivo del manejo del niño con diagnóstico compatible con cáncer es que accedan a un servicio especializado en oncohematología pediátrica lo antes posible. Tal propósito implica que se resuelvan rápidamente todos los problemas administrativos que pudieran presentarse, en cumplimiento de las diferentes leyes y normas que protegen a los niños y niñas con cáncer y, sin producir demoras realizando estudios paraclínicos. Para esto, se debe remitir a los niños al centro especializado donde finalmente confirmarán o descartarán cualquier diagnóstico. Si afortunadamente el diagnóstico de cáncer es descartado, de todas formas, los síntomas referidos son críticos y requieren un estudio para diagnosticar la enfermedad de base que los causa.

Una vez tenemos a un niño con diagnóstico probable de cáncer, basados en una adecuada historia clínica, un examen físico completo y la detección de signos o síntomas sospechosos, el diagnóstico final es anatomopatológico, realizado en un centro de referencia.

Si bien hay que referir de inmediato al niño, es importante hacerlo en condiciones adecuadas. Algunos niños seguramente requerirán ser estabilizados antes de ser remitidos a un centro especializado, como se describe a continuación.

Oxígeno

Oxígeno

Debe administrarse a todo niño o niña que ha sido clasificado con semáforo en rojo en alguno de los otros módulos, ante presencia de signos de peligro, por problemas respiratorios o cuadros de choque y todos los que requirieron alguna maniobra de reanimación, deben ser referidos con oxígeno suplementario. No existe un método ideal para suministrar oxígeno, ni existe un método que sea mejor que otro. La forma de administrar el oxígeno depende de la disponibilidad de equipo, la adaptación del niño con el método (mascarilla o cánula nasal) y la concentración requerida de oxígeno.

Recuerde que la dificultad respiratoria puede ser una manifestación de obstrucción de la vía aérea, obstrucción de la vena cava superior o compromiso pulmonar por la sospecha de cáncer, si el recurso está disponible y no retrasa la remisión del paciente a un centro especializado, todo niño con sospecha o diagnóstico nuevo de cáncer debe tener una radiografía de tórax.

Estabilización<br> hemodinámica

Estabilización
hemodinámica

Un niño con signos de deshidratación severa, o con hipovolemia de otra etiología o choque, debe ser estabilizado antes de la referencia. La ausencia de tensiómetro pediátrico no es excusa para no realizar una buena evaluación del estado de la volemia. En este sentido, hay que saber que algunos signos clínicos son buenos predictores de hipovolemia y baja perfusión y de la necesidad de mejorar la volemia. El tratamiento inicial en estos casos consiste en cargas rápidas de líquidos, usualmente Lactato de Ringer o solución salina normal al 0,9% a un volumen de 20 a 30 ml/Kg en 30 minutos o menos si es necesario. Es importante recordar, sin embargo, que algunos niños con cáncer pueden presentar anemia severa, por lo que una carga rápida de líquidos puede provocarles edema pulmonar. En estos casos, por lo tanto, los líquidos deben ser administrados más lentamente hasta que el paciente sea trasfundido si lo requiriera.

Administración de líquidos

Administración de líquidos

Realícelo teniendo en cuenta los líquidos basales según la edad y el peso del niño o niña según la pauta REFIERA. En el caso en que considere riesgo de síndrome de lisis tumoral, considere usar Solución Salina Normal a 1500-2000 mL/m2/día para las 24 horas y remita al niño con carácter urgente.

Manejo del dolor

Manejo del dolor

Si hay dolor, trátelo antes de referir de acuerdo con la pauta del REFIERA. En términos generales, puede utilizar acetaminofén, ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco. Evite el uso de medicamentos intramusculares.

Manejo de hipertensión endocraneana

Manejo de hipertensión endocraneana

Si hay deterioro neurológico en un paciente en quien se sospecha tumor cerebral, hay que iniciar el manejo de la hipertensión endocraneana antes de referirlo; así como garantizar:

Recomendaciones en caso de sangrado y anemia severa

Recomendaciones en caso de sangrado y anemia severa

Si el niño presenta un hematocrito muy bajo y trastornos hemodinámicos, se deben trasfundir glóbulos rojos empaquetados (GRE) a 10 ml/kg, pero siempre que se pueda, se deberá evitar la trasfusión hasta que se estudie y se realice en el centro de referencia. Es decir, se debe trasfundir sólo si está en peligro la vida del niño. En caso de anemias severas y sangrados, administre oxígeno para evitar la hipoxemia, incluso si satura adecuadamente. Si hay trombocitopenia con un recuento de plaquetas inferior a 50.000 por mm3 con manifestaciones hemorrágicas graves, deberán transfundirse plaquetas, pero si no hay manifestaciones hemorrágicas severas, no trasfunda y espere a que en el servicio especializado decidan cuándo es el momento de trasfundir. Mantenga al niño en reposo para evitar sangrado.

Recuerde que ante la sospecha o nuevo diagnóstico de cáncer especialmente el que tome compromiso hematológico, la presencia de fiebre es un signo de alarma para la presencia de Neutropenia Febril (fiebre con recuento absoluto de neutrófilos menor a 500/mm3), una complicación potencialmente mortal, en caso de presentarse debe iniciarse cubrimiento antibiótico de amplio espectro a la mayor brevedad posible ( menos de 30 minutos), si existe el recurso con toma de hemocultivos simultáneamente.

Información a <br>los padres

Información a
los padres

Es fundamental mantener informados a los padres, recuerde que se encuentran muy preocupados pues su hijo tiene un problema grave. Escuche todos los temores que tengan y trate de resolver sus dudas:

Consejos a los padres o al acompañante
del niño

El niño con cáncer requiere tratamiento y seguimiento en un centro de oncohematología pediátrica, donde el manejo del paciente sea integral, con un equipo multidisciplinario que incluya apoyo psicológico para el niño y su familia.

En muchas oportunidades usted conoce al niño y a su familia, porque el niño es paciente regular del servicio de salud y los padres confían en usted. Tal relación lo convierte a usted en una persona que puede apoyar a la familia y puede colaborar con el servicio oncohematología aconsejando a los padres. En este sentido usted puede brindar, entre otros, los siguientes consejos claves explicando a los padres o al acompañante que:

  • 1

    El cáncer es una enfermedad curable si se le da un tratamiento adecuado.

  • 2

    Se debe cumplir estrictamente con el tratamiento que recomienda el equipo de oncohematólogos.

  • 3

    El uso de medicina complementaria debe ser comentado con el oncohematólogo tratante. Es crucial que no abandonen el tratamiento con falsas expectativas de curaciones.

  • 4

    El abandono y las interrupciones en el manejo son causa importante de falla en el tratamiento y ponen en peligro la vida del niño o niña. Usted debe ayudar para que se completen los esquemas de tratamiento y seguimiento según el servicio de oncohematología pediátrica.

  • 5

    Refuerce los signos de alarma y recuerde a los padres que deben consultar de inmediato ante cualquier cambio o síntoma asociado que presente el niño.

  • 6

    Según el protocolo de tratamiento y el grado de inmunosupresión, se recomendará el momento para que el niño regrese al colegio.

Signos de alarma para consultar de inmediato

Enseñe a los padres los signos de alarma que obligan a traer al niño al servicio de salud para recibir atención adicional. Estos signos de alarma son enseñados por parte del oncohematólogo pediátrico tratante y es importante verificar su conocimiento en las atenciones por los pediatras y otros profesionales de la salud. Si los padres conocen los signos de alarma y consultan a tiempo, el niño recibirá la atención que necesita para su valoración. Utilice un vocabulario que los padres entiendan y recuerde que se trata de enseñar un número reducido de signos que la madre pueda recordar fácilmente y no todos los signos que puede tener una enfermedad.

Explique que debe consultar de inmediato si el niño con cáncer:

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Cancer Infantil
  1. Organización Panamericana de la Salud. Diagnóstico temprano del cáncer en la niñez. Washington, DC: OPS, 2014.
  2. Pritchard-Jones K., Sullivan R. (2013). Children with cancer: driving the global agenda. Lancet Oncol. 2013 Mar;14(3):189-91. doi: 10.1016/S1470-2045(13)70043-3.
  3. Ministerio de Salud y Protección Social, Colciencias, Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud-IETS. (2013). Guía de Práctica Clínica para la detección oportuna, diagnóstico y seguimiento de leucemia linfoide aguda y leucemia mieloide aguda en niños, niñas y adolescentes. 2013.
  4. Ministerio de Salud y Protección Social, Colciencias, Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud-IETS. (2013). Guía de Práctica Clínica para la detección oportuna, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de linfoma de hodgkin y linfoma no hodgkin en niños, niñas y adolescentes. 2013.
  5. Congreso de la República. (2010). Ley 1388 de 2010 “Por el derecho a la vida de los niños con cáncer en Colombia”.
  6. Congreso de la República. (2020). Ley 2026 de 2020 “Por medio de la cual se modifica la Ley 1388 de 2010, se establecen medidas para garantizar la prestación de servicios de salud oncopediátrica y se declara la atención integral como prioritaria a los menores con cáncer y se dictan otras disposiciones. –Ley Jacobo–“.
  7. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 2590 de 2012 “Por la cual se constituye el Sistema Integrado en Red y el Sistema Nacional de Información para el monitoreo, seguimiento y control de la atención del cáncer en los menores de 18 años. Constituye el Sistema Integrado en Red y el Sistema Nacional de Información para el Monitoreo, Seguimiento y Control de la Atención del Cáncer en los menores de 18 años, integrando la base de datos para la agilidad de la atención del menor con cáncer, el Registro Nacional de Cáncer Infantil y el Número Único Nacional para los beneficiarios de la Ley 1388 de 2010, incrementando el uso de la información disponible para la gestión del conocimiento en cáncer, en pro de optimizar la gestión del riesgo, la cobertura y la calidad de la atención al menor con cáncer”.
  8. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 4331 del 21 de diciembre de 2012 “Por medio de la cual se adiciona y modifica parcialmente la Resolución 3047 de 2008, modificada por la Resolución 416 de 2009. En su artículo 10 define que las autorizaciones asociadas a quimioterapia o radioterapia en pacientes con cáncer (niños y adultos) que sigan guías o protocolos se harán por una única vez incluyendo la totalidad del tratamiento definido en la guía o protocolo. En aquellos casos de cáncer sin guía o protocolo, la autorización a expedir deberá cubrir al menos 6 meses”.
  9. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 4496 del 28 de diciembre de 2012 “Por la cual se organiza el sistema de información del cáncer y se crea el Observatorio Nacional de Cáncer”.
  10. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 1440 de 2013 “Por lo cual se reglamenta parcialmente los artículos 14 de la ley 1384 de 2010 y 13 de la ley 1388 (funcionamiento de los hogares de paso)”.
  11. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 1442 del 6 de mayo de 2013 “Por la cual se adoptan las Guías de práctica clínica –GPC para el manejo de las Leucemias y Linfomas en niños, niñas y adolescentes, cáncer de mama, cáncer de colon y recto, cáncer de próstata y se dictan otras disposiciones”.
  12. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 418 del 14 de febrero de 2014 “Por la cual se adopta la Ruta de Atención para menores de 18 años con presunción o diagnóstico de Leucemia”.
  13. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 0247 de 2014 “Por la cual se establece el reporte de pacientes con cáncer. Establece la obligación de reportar los pacientes con cáncer a la Cuenta de Alto Costo por parte de las Empresas Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB), incluidas las del régimen de excepción, las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS), públicas, privadas y mixtas y las Direcciones Departamentales, Distritales y Municipales de Salud”.
  14. Ministerio de Salud y Protección Social. Circular 4 del 17 de julio de 2014 “Por la cual se imparten instrucciones respecto de la prestación de servicios de salud de personas con sospecha o diagnóstico confirmado de cáncer”.
  15. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 4504 de 2016 “Por la cual se dictan disposiciones relacionadas con las Unidades de Atención de Cáncer Infantil (UACAI)”.
  16. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 1477 de 2016 “Por la cual se define el procedimiento, los estándares y los criterios para la habilitación de las Unidades Funcionales para la Atención Integral de Cáncer del Adulto «UFCA» y de las Unidades de Atención de Cáncer Infantil «UACAI» y se dictan otras disposiciones”.
  17. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 1868 de 2016 “Por la cual se establecen los criterios para la conformación de la red virtual de las UACAI”.
  18. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 3339 de 2019 “Por la cual se establece e implementa el mecanismo de cálculo y distribución de los recursos de la UPC para las EPS y OIC para los cánceres priorizados entre ellos cáncer infantil”.
Leucemias
  • Barakat M, Elkhayat Z, Kholoussi N, et al. Monitoring treatment response of childhood acute lymphocytic leukemia with certain molecular and biochemical markers. J Biochem Mol Toxicol. 2010 Nov-Dec;24(6):343-50.
  • Baruchel A, Leblanc T, Auclerc MF, et al. Towards cure for all children with acute lymphoblastic leukemia? Bull Acad Natl Med. 2009 Oct;193(7):1509-17.
  • de Souza Reis R Sr, de Camargo B, de Oliveira Santos M, et al. Childhood leukemia incidence in Brazil according to different geographical regions. Pediatr Blood Cancer. 2011 Jan;56(1):58-64.
  • Eden T. Aetiology of childhood leukaemia. Cancer Treat Rev. 2010 Jun;36(4):286-97.
  • Feller M, Adam M, Zwahlen M, et al. Family characteristics as risk factors for childhood acute lymphoblastic leukemia: a population-based case-control study. PLoS One. 2010 Oct 4;5(10).
  • Hernández-Morales AL, Zonana-Nacach A, Zaragoza-Sandoval VM. Associated risk factors in acute leukemia in children. A cases and controls study. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2009 Sep-Oct;47(5):497-503.
  • Hutter JJ. Childhood leukemia. Pediatr Rev. 2010 Jun;31(6):234-41.
  • Latino-Martel P, Chan DS, Druesne-Pecollo N, et al. Maternal alcohol consumption during pregnancy and risk of childhood leukemia: systematic review and meta-analysis. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2010 May;19(5):1238-60.
  • Leverger G, Baruchel A, Schaison G. A brief history of treatments for childhood acute lymphoblastic leukaemia. Bull Acad Natl Med. 2009 Oct;193(7):1495-9.
  • Lund B, Åsberg A, Heyman M, et al. Risk factors for treatment related mortality in childhood acute lymphoblastic leukaemia. Pediatr Blood Cancer. 2011 Apr;56(4):551-9.
  • Manabe A. Recent progress in acute lymphoblastic leukemia in childhood. Rinsho Ketsueki. 2010 Oct;51(10):1558-63.
  • Radhi M, Meshinchi S, Gamis A. Prognostic factors in pediatric acute myeloid leukemia. Curr Hematol Malig Rep.2010 Oct;5(4):200-6.
  • Rangel M, Cypriano M, de Martino Lee ML, et al. Leukemia, non-Hodgkin’s lymphoma, and Wilms tumor in childhood: the role of birth weight. Eur J Pediatr. 2010 Jul;169(7):875-81.
  • Suttorp M, Millot F. Treatment of pediatric chronic myeloid leukemia in the year 2010: use of tyrosine kinase inhibitors and stem-cell transplantation. Hematology Am Soc Hematol Educ Program. 2010;2010:368-76.
  • Temming P, Jenney ME. The neurodevelopmental sequelae of childhood leukaemia and its treatment. Arch Dis Child. 2010 Nov;95(11):936-40.
  • Pui CH. Recent research advances in childhood acute lymphoblastic leukemia. J Formos Med Assoc. 2010 Nov;109(11):777-87.
  • Pui CH, Carroll WL, Meshinchi S, Arceci RJ. Biology, risk stratification, and therapy of pediatric acute leukemias: an update. J Clin Oncol. 2011 Feb 10;29(5):551-65.
  • Rudant J, Orsi L, Menegaux F, et al. Childhood acute leukemia, early common infections, and allergy: The ESCALE Study. Am J Epidemiol. 2010 Nov 1;172(9):1015-27.
  • Van Maele-Fabry G, Lantin AC, Hoet P, Lison D. Residential exposure to pesticides and childhood leukaemia: a systematic review and meta-analysis. Environ Int. 2011 Jan;37(1):280-91.
  • Wu MY, Li CK, Li ZG. Considerations on the treatment strategies of childhood acute lymphoblastic leukemia. Zhonghua Er Ke Za Zhi. 2010 Mar;48(3):161-5.
Linfomas
  • Aftandilian CC, Friedmann AM. Burkitt lymphoma with pancreatic involvement. J Pediatr Hematol Oncol. 2010 Nov;32(8):e338-40.
  • Bakhshi S, Singh P, Thulkar S. Bone involvement in pediatric non-Hodgkin’s lymphomas. Hematology. 2008 Dec;13(6):348-51.
  • Cader FZ, Kearns P, Young L, et al. The contribution of the Epstein-Barr virus to the pathogenesis of childhood lymphomas. Cancer Treat Rev. 2010 Jun;36(4):348-53.
  • Castellino SM, Geiger AM, Mertens AC, et al. Morbidity and mortality in long-term survivors of Hodgkin lymphoma: a report from the Childhood Cancer Survivor Study. Blood. 2011 Feb 10;117(6):1806-16.
  • Claude L, Schell M. Hodgkin’s disease: treatment specificities in childhood. Cancer Radiother. 2009 Oct;13(6-7):527-9.
  • Gaini RM, Romagnoli M, Sala A, Garavello W. Lymphomas of head and neck in pediatric patients. Int J Pediatr Otorhinolaryngol. 2009 Dec;73 Suppl 1:S65-70.
  • Kuleva SA, Kolygin BA. Predictors and prognostic models in childhood and adolescent Hodgkin’s disease. Vopr Onkol. 2010;56(3):272-7
  • Marcos-Gragera R, Cervantes-Amat M, Vicente ML, et al. Population-based incidence of childhood leukaemias and lymphomas in Spain (1993-2002). Eur J Cancer Prev. 2010 Jul; 19(4):247-55.
  • Negri E. Sun exposure, vitamin D, and risk of Hodgkin and non-Hodgkin lymphoma. Nutr Cancer. 2010;62(7):878-82.
  • Nakamura S. Overview of 2008 WHO Classification of Malignant Lymphoma. Rinsho Byori. 2010 Nov;58(11):1105-11.
Tumores del sistema nervioso central
  • Borgo MC, Pereira JL, Lima FB, et al. Glioblastoma multiforme in childhood: a case report. Clinics (Sao Paulo). 2010;65(9):923-5.
  • Brandes AA, Franceschi E. Neuro-oncology: Genetic variation in pediatric and adult brain tumors. Nat Rev Neurol. 2010 Dec;6(12):653-4.
  • Crom DB, Smith D, Xiong Z, et al. Health status in long-term survivors of pediatric craniopharyngiomas. J Neurosci Nurs. 2010 Dec;42(6):323-8.
  • Cuellar-Baena S, Morales JM, Martinetto H, et al. Comparative metabolic profiling of paediatric ependymoma, medulloblastoma and pilocytic astrocytoma. Int J Mol Med. 2010 Dec; 26(6):941-8.
  • Davies NP, Wilson M, Harris LM, et al. Identification and characterisation of childhood cerebellar tumours by in vivo proton MRS. NMR Biomed. 2008 Oct;21(8):908-18.
  • Dunham C. Pediatric brain tumors: a histologic and genetic update on commonly encountered entities. Semin Diagn Pathol. 2010 Aug;27(3):147-59.
  • Elliott RE, Wisoff JH. Surgical management of giant pediatric craniopharyngiomas. J Neurosurg Pediatr. 2010 Nov;6(5):403-16.
  • Mostoufi-Moab S, Grimberg A. Pediatric brain tumor treatment: growth consequences and their management. Pediatr Endocrinol Rev. 2010 Sep;8(1):6-17.
  • Muroi A, Takano S, Satomi K, Matsumura A. Epileptogenic glioma in a 4-year-old child: a case report. Brain Tumor Pathol. 2010 Oct;27(2):127-31.
  • Parsons DW, Li M, Zhang X, et al. The genetic landscape of the childhood cancer medulloblastoma. Science. 2011 Jan 28;331(6016):435-9.
  • Penn A, Shortman RI, Lowis SP, et al. Child-related determinants of health-related quality of life in children with brain tumours 1 year after diagnosis. Pediatr Blood Cancer. 2010 Dec 15;55(7):1377-85.
  • Rutkowski S, von Hoff K, Emser A, et al. Survival and prognostic factors of early childhood medulloblastoma: an international meta-analysis. J Clin Oncol. 2010 Nov 20;28(33):4961-8.
  • Sardi I, Massimino M, Genitori L, et al. Intracranial mesenchymal chondrosarcoma: report of two pediatric cases. Pediatr Blood Cancer. 2011 Apr;56(4):685-6.
  • Schmidt LS, Schmiegelow K, Lahteenmaki P, et al. Incidence of childhood central nervous system tumors in the Nordic countries. Pediatr Blood Cancer. 2011 Jan;56(1):65-9.
  • Steňo J, Bízik I, Steňo A, Matejčík V. Craniopharyngiomas in children: how radical should the surgeon be? Childs Nerv Syst. 2011 Jan;27(1):41-54.
  • Wieczorek A, Balwierz W, Wyrobek Ł, et al. Central nervous system involvement at diagnosis and at relapse in children with neuroblastoma. Przegl Lek. 2010;67(6):399-403.
Tumor de Wilms
  • Breslow NE, Lange JM, Friedman DL, et al. Secondary malignant neoplasms after Wilms tumor: an international collaborative study. Int J Cancer. 2010 Aug 1;127(3):657-66.
  • Chu A, Heck JE, Ribeiro KB, et al. Wilms’ tumour: a systematic review of risk factors and meta-analysis. Paediatr Perinat Epidemiol. 2010 Sep;24(5):449-69.
  • Daher P, Raffoul L, Riachy E, et al. Bilateral testicular metastasis from Wilms’ tumor. Eur J Pediatr Surg. 2010 Nov;20(6):415-6.
  • Davidoff AM. Wilms’ tumor. Curr Opin Pediatr. 2009 Jun;21(3):357-64.
  • Malaise O, Vandenbosch K, Uyttebroeck A, et al. Retroperitoneal mass in children : clinical cases of Wilms tumor and neuroblastoma. Rev Med Liege. 2010 Mar;65(3):115-6.
  • Malis J, Radvanská J, Slabý K, et al. Treatment results in patients treated from 1980 to 2004 for Wilms’ tumour in a single centre. Klin Onkol. 2010;23(5):332-42.
  • Martínez CH, Dave S, Izawa J. Wilms’ tumor. Adv Exp Med Biol. 2010;685:196-209.
  • MdZin R, Murch A, Charles A. Cytogenetic findings in Wilms’ tumour: a single institute study. 2010 Dec;42(7):643-9.
  • Nakamura L, Ritchey M. Current management of wilms’ tumor. Curr Urol Rep. 2010 Feb;11(1):58-65.
Neuroblastoma
  • Capasso M, Diskin SJ. Genetics and genomics of neuroblastoma. Cancer Treat Res. 2010;155:65-84.
  • Chang HH, Hsu WM. Neuroblastoma–a model disease for childhood cancer. J Formos Med Assoc. 2010 Aug;109(8):555-7.
  • D’Ambrosio N, Lyo J, Young R, et al. Common and unusual craniofacial manifestations of metastatic neuroblastoma. 2010 Jun;52(6):549-53.
  • Demir HA, Yalçin B, Büyükpamukçu N, et al. Thoracic neuroblastic tumors in childhood. Pediatr Blood Cancer. 2010 Jul 1;54(7):885-9.
  • Chu CM, Rasalkar DD, Hu YJ, et al. Clinical presentations and imaging findings of neuroblastoma beyond abdominal mass and a review of imaging algorithm. Br J Radiol. 2011 Jan;84(997):81-91.
  • Jiang M, Stanke J, Lahti JM. The connections between neural crest development and neuroblastoma. Curr Top Dev Biol. 2011;94:77-127.
  • Juárez-Ocaña S, Palma-Padilla V, González-Miranda G, et al. Epidemiological and some clinical characteristics of neuroblastoma in Mexican children (1996-2005). BMC Cancer. 2009 Aug 3;9:266.
  • Laverdière C, Liu Q, Yasui Y, Nathan PC, et al. Long-term outcomes in survivors of neuroblastoma: a report from the Childhood Cancer Survivor Study. J Natl Cancer Inst. 2009 Aug 19;101(16):1131-40.
  • Maris JM. Recent advances in neuroblastoma. N Engl J Med. 2010 Jun 10;362(23):2202-11.
  • Mueller S, Matthay KK. Neuroblastoma: biology and staging. Curr Oncol Rep. 2009 Nov;11(6):431-8.
  • Palma-Padilla V, Juárez-Ocaña S, González-Miranda G, et al. Incidence and trends of neuroblastoma in Mexican children attending at Instituto Mexicano del Seguro Social. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2010 Mar-Apr;48(2):151-8.
  • Park JR, Eggert A, Caron H. Neuroblastoma: biology, prognosis, and treatment. Hematol Oncol Clin North Am. 2010 Feb;24(1):65-86.
  • Stebbins M. Neuroblastoma: management of a common childhood malignacy. 2010 Nov;23(11):24-6, 51
  • Wieczorek A, Balwierz W. Occurrence and prognostic impact of selected factors in neuroblastoma in children. Przegl Lek. 2010;67(6):393-8.
Osteosarcoma y Sarcoma de Ewing
  • Dirksen U, Jürgens H. Approaching Ewing sarcoma. Future Oncol. 2010 Jul;6(7):1155-62.
  • Heare T, Hensley MA, Dell’Orfano S. Bone tumors: osteosarcoma and Ewing’s sarcoma. Curr Opin Pediatr. 2009 Jun;21(3):365-72.
  • Maheshwari AV, Cheng EY. Ewing sarcoma family of tumors. J Am Acad Orthop Surg. 2010 Feb;18(2):94-107.
  • Nagarajan R, Kamruzzaman A, Ness KK, et al. Twenty years of follow-up of survivors of childhood osteosarcoma: a report from the Childhood Cancer Survivor Study. Cancer. 2011 Feb 1;117(3):625-34.
  • Ottaviani G, Jaffe N. The epidemiology of osteosarcoma. Cancer Treat Res. 2009;152:3-13.
  • Rodriguez Martin J, Pretell Mazzini J, Viña Fernandez R, et al. Ewing sarcoma of clavicle in children: report of 5 cases. J Pediatr Hematol Oncol. 2009 Nov;31(11):820-4
  • Wachtel M, Schäfer BW. Targets for cancer therapy in childhood sarcomas. Cancer Treat Rev. 2010 Jun;36(4):318-27.
Retinoblastoma
  • Alvarado-Castillo B, Campos-Campos LE, Villavicencio-Torres A. Clinical and metastatic characteristics in retinoblastoma. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. 2009 Mar-Apr;47(2):151-6.
  • Lin P, O’Brien JM. Frontiers in the management of retinoblastoma. Am J Ophthalmol. 2009 Aug;148(2):192-8.
  • Maillard P, Lupu M, Thomas CD, Mispelter J. Towards a new treatment of retinoblastoma? Ann Pharm Fr. 2010 May;68(3):195-202.
  • Parulekar MV. Retinoblastoma – current treatment and future direction. Early Hum Dev. 2010 Oct;86(10):619-25.
  • Sábado Alvarez C. Molecular biology of retinoblastoma. Clin Transl Oncol. 2008 Jul; 10(7):389-94.
  • Shields JA, Shields CL, Parsons HM. Differential diagnosis of retinoblastoma. Retina 1991;11:232–43.
Rabdomiosarcoma
  • Hayes-Jordan A, Andrassy R. Rhabdomyosarcoma in children. Curr Opin Pediatr. 2009 Jun; 21(3):373-8.
  • Huh WW, Skapek SX. Childhood rhabdomyosarcoma: new insight on biology and treatment. Curr Oncol Rep. 2010 Nov;12(6):402-10.
  • Morax S, Desjardins L. Orbital tumor emergencies in childhood. J Fr Ophtalmol. 2009 May;32(5):357-67.
  • Moretti G, Guimarães R, Oliveira KM, et al. Rhabdomyosarcoma of the head and neck: 24 cases and literature review. Braz J Otorhinolaryngol. 2010 Aug;76(4):533-7.
  • Ognjanovic S, Carozza SE, Chow EJ, et al. Birth characteristics and the risk of childhood rhabdomyosarcoma based on histological subtype. Br J Cancer. 2010 Jan 5;102(1):227-31.
  • Sultan I, Ferrari A. Selecting multimodal therapy for rhabdomyosarcoma. Expert Rev Anticancer Ther. 2010 Aug;10(8):1285-301.
  • Walterhouse D, Watson A. Optimal management strategies for rhabdomyosarcoma in children. Paediatr Drugs. 2007;9(6):391-400.
  • Yang A, Wickremesekera A, Parker A, Davis C. Surgical management of craniofacial and skull base rhabdomyosarcomas. J Craniofac Surg. 2009 Sep;20(5):1388-93
Tumores de células germinales
  • De Backer A, Madern GC, Oosterhuis JW, et al. Ovarian germ cell tumors in children: a clinical study of 66 patients. Pediatr Blood Cancer. 2006 Apr;46(4):459-64.
  • Lopes LF, Sonaglio V, Ribeiro KC, et al. Improvement in the outcome of children with germ cell tumors. Pediatr Blood Cancer. 2008 Feb;50(2):250-3.
  • Sun XF, Yang QY, Zhen ZJ, et al. Treatment outcome of children and adolescents with germ cell tumor after combined therapy—a report of 44 cases. Ai Zheng. 2006 Dec;25(12):1529-32
  • Tang JY, Pan C, Xu M. Protocol for diagnosis and treatment of childhood malignant germ cell tumor. Zhonghua Er Ke Za Zhi. 2008 May;46(5):388-9.
  • Valteau-Couanet D, Dubrel M, Dufour C, et al. Malignant ovarian tumors in childhood. Arch Pediatr. 2008 Jun;15(5):781-2.
  • Woelky R, Pestalozzi B. Extragonadal germ cell tumor. Praxis (Bern 1994). 2007 Feb 14;96(7):225-31.
Herramienta Clinica

GRATIS
VER