La asfixia perinatal es la condición en la cual se presenta una alteración grave en el intercambio gaseoso del recién nacido, como consecuencia de diferentes noxas, ocurridas durante el trabajo de parto, el parto o los primeros minutos posteriores al nacimiento.
Esta situación produce una hipoxemia severa, acompañada de una alteración significativa del equilibrio ácido–básico del neonato.
Ante la sospecha o riesgo de asfixia, se deben preparar los insumos de reanimación neonatal y disponer de personal entrenado.
(Basado en criterios de la AAP y ACOG (2014))
Se refiere a una exposición o a un evento significativo (factor de riesgo) de asfixia, ocurrido durante el periodo intraparto o posparto, que incrementa el riesgo de daño en órgano blanco requerido evaluación cuidadosa y seguimiento estrecho.
Los eventos «centinela» de asfixia incluyen:
Algunos factores de riesgo pueden identificarse desde la consulta antenatal de alto riesgo (ver módulo correspondiente).
En recién nacidos con sospecha de asfixia perinatal, dada por uno o más de los siguientes criterios:
• Estado fetal insatisfactorio
• Necesidad de reanimación vigorosa (más de dos ciclos de VPP)
• Presencia de evento centinela o factores de riesgo
• Apgar < 7 a los 5 minutos
Se recomienda medir el pH en sangre arterial de cordón umbilical dentro de la primera hora posterior al nacimiento.
El neonato debe hospitalizarse e iniciar manejo de asfixia perinatal.
Puede mantenerse al lado de su madre con vigilancia mínima de 24 horas, sujeto a los criterios de egreso hospitalario habituales, siempre y cuando su examen físico sea normal.
Si es anormal hospitalizar
Debe mantenerse al lado de su madre con vigilancia mínima de 24 horas, sujeto a los criterios de egreso hospitalario habituales, siempre y cuando su examen físico sea normal.
La observación clínica debe incluir la monitorización de los signos vitales y la búsqueda de manifestaciones clínicas sistemáticas o neurológicas que sugieran un trastorno de adaptación (vigilar adecuada diuresis, tolerancia a vía oral, patrón respiratorio, color y manifestaciones clínicas sugestivas de trastornos metabólicos).
Solo se deben solicitar exámenes paraclínicos si se evidencian alteraciones en los parámetros clínicos.
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La activación de la ruta para el traslado debe hacerse como una urgencia vital.
La institución que ofrezca tratamiento con hipotermia para asfixia perinatal moderada a severa debe contar con un protocolo de hipotermia adecuado (incluyendo sistemas de monitorización), personal debidamente entrenado y protocolos escritos rigurosos, que garanticen la correcta evaluación de la elegibilidad del recién nacido asfíctico, para la administración del tratamiento y la iniciación de su aplicación dentro de la ventana de tiempo en la que se ha demostrado efectividad de la intervención. Cualquier institución de salud, sin importar el nivel de complejidad, debe tener un protocolo apropiado de reanimación neonatal y personal debidamente entrenado.
Criterios de inclusión:
≥ 35 semanas de edad gestacional y ≥ 1800 g.
Criterio A: Al menos uno de los siguientes:
* Si el recién nacido cumple el criterio (A) debe presentar una anormalidad neurológica.
Si el recién nacido cumple el criterio (A) y (B) inicie monitoreo aEEG
* Si el recién nacido está bajo efectos de relajación, o sedación, asuma una evaluación anormal del criterio (B) y proceda con el criterio (C).
Realice un electroencefalograma de amplitud integrada que es un buen predictor precoz, por al menos 20 minutos, en donde se demuestre una anormalidad moderada o severa con una puntuación de 2 o 3 o la presencia de convulsiones
Consideraciones especiales
Todo recién nacido con asfixia perinatal debe egresar además de las normativas con:
El reconocimiento oportuno de los trastornos respiratorios en el neonato es fundamental para prevenir complicaciones graves y mejorar el pronóstico.
La identificación temprana de entidades como el síndrome de dificultad respiratoria (SDR), la taquipnea transitoria del recién nacido (TTRN), la hipertensión pulmonar persistente (HPPRN), el síndrome de aspiración meconial (SAM) o la neumonía neonatal, permite instaurar un manejo específico según la causa subyacente.
Una evaluación clínica cuidadosa, apoyada en monitorización y estudios complementarios, es esencial para una intervención temprana, la reducción de la morbimortalidad y una adecuada adaptación respiratoria al nacimiento.
Ver Escala Silverman Andersson en Módulo adaptación neonatal
Análisis diferencial para el manejor pedíatrico
| Criterio | Síndrome de dificultad respiratoria (RDS) | Taquipnea transitoria del RN (TTRN) | Síndrome de aspiración de meconio (SAM) | Hipertensión pulmonar persistente (HPPN) | Neumonía congénita |
|---|---|---|---|---|---|
| Etiología principal | Deficiencia de surfactante alveolar, más frecuente en prematuros <34 semanas. | Retraso en la reabsorción del líquido pulmonar fetal. | Aspiración de meconio espeso in útero o al nacer. | Falla en la disminución de la resistencia vascular pulmonar postnatal. | Infección intrauterina o perinatal (bacteriana o viral). |
| Factores de riesgo | Prematurez, cesárea sin trabajo de parto, sexo masculino, Diabetes mellitus materna. | Cesárea electiva, parto precipitado, madre diabética o sedada. | Postérmino, sufrimiento fetal, asfixia, meconio espeso. | Asfixia, meconio, RDS grave, sepsis, cardiopatías congénitas. | RPM prolongada, corioamnionitis, infección materna, colonización GBS. |
| Edad de presentación | Inmediata o primeras 6 horas de vida. | Inmediatamente o dentro de las 2 h de vida. | Al nacimiento o primeras horas. | Primeras 24 h de vida. | Desde nacimiento hasta 48–72 h. |
| Fisiopatología | Colapso alveolar → hipoxemia → aumento del trabajo respiratorio. | Persistencia de líquido pulmonar → menor distensibilidad. | Obstrucción mecánica, inflamación y disminución del surfactante. | Cortocircuitos D–I persistentes (ductus, foramen oval). | Inflamación e infiltrado alveolar que altera el intercambio gaseoso. |
| Cuadro clínico | Dificultad respiratoria progresiva, aleteo, quejido, retracciones. | Taquipnea marcada, retracciones leves, sin hipoxemia grave. | Dificultad respiratoria severa, hipoxemia refractaria, cianosis. | Hipoxemia severa, cianosis, soplo, no mejora con O₂. | Fiebre o hipotermia, letargo, dificultad respiratoria progresiva. |
| Radiografía de tórax | Vidrio esmerilado difuso, broncograma aéreo, volumen bajo. | Hiperinsuflación, engrosamiento parahiliar, cisuras marcadas. | Infiltrados parcheados, zonas hiperinsufladas y atelectasias. | Vasculatura prominente, infiltrado variable, corazón normal. | Infiltrados alveolares o intersticiales, posible derrame pleural. |
| Gasometría | Hipoxemia, hipercapnia, acidosis respiratoria/metabólica. | Hipoxemia leve, pH normal o levemente ácido. | Hipoxemia y acidosis mixta, a veces refractaria. | Hipoxemia severa con gradiente pre/postductal >10%. | Hipoxemia y acidosis metabólica variable. |
| Tratamiento inicial | CPAP temprano, surfactante (LISA o INSURE), soporte térmico. | Oxígeno o CPAP corto; resolución en 48–72 h. | Aspiración si está deprimido, CPAP/VM, surfactante, antibióticos, ON. | Oxígeno, ON inhalado, VM, surfactante, ECMO si refractaria. | Antibióticos empíricos (ampicilina + gentamicina), soporte ventilatorio. |
| Evolución y pronóstico | Mejora en 3–5 días; riesgo de DBP en prematuros extremos. | Resolución completa en 2–3 días, sin secuelas. | Variable; riesgo de HPPN o escape aéreo. | Variable; puede requerir ECMO; riesgo de HTP crónica. | Depende del germen y tratamiento; evolución variable. |
| Prevención | Corticoides antenatales, CPAP precoz, surfactante oportuno. | Evitar cesáreas electivas <39 semanas. | Prevención de sufrimiento fetal y aspiración meconial. | Prevención de hipoxia y tratamiento oportuno de RDS/SAM. | Profilaxis GBS, control prenatal, manejo de infecciones maternas. |