Limpieza de secreciones

La limpieza de secreciones solo debe realizarse si es estrictamente necesaria, es decir, cuando haya obstrucción evidente de la vía aérea o el recién nacido presente dificultad respiratoria.

  • Se recomienda limpiar primero la boca y luego la nariz, utilizando una gasa o pera de succión suave.
  • No se recomienda la succión rutinaria de secreciones en recién nacidos vigorosos, ya que puede provocar bradicardia, laringoespasmo o trauma de mucosas.
  • En caso de líquido amniótico teñido de meconio, no se realiza succión endotraqueal de rutina, únicamente si el recién nacido no está vigoroso (sin tono, sin respiración efectiva).
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