Se recomienda iniciar durante el contacto piel a piel si la madre está estable y en condiciones adecuadas avaladas por el profesional tratante.
El recién nacido puede alimentarse a libre demanda, sin horarios y sin restricciones respondiendo a las señales de hambre (movimientos de succión, búsqueda del pecho, inquietud).
Debe mantenerse unido el binomio madre-hijo desde el nacimiento. La separación solo se justifica por indicaciones médicas específicas.
El equipo de salud debe acompañar y orientar a la madre en las primeras tomas, favoreciendo una posición cómoda y una succión eficaz.
En caso de que la madre se encuentre en recuperación poscesárea, si se cuenta con la autorización del anestesiólogo, el personal de la sala debe apoyar la lactancia materna mediante la recuperación conjunta lo más pronto posible.