Una vez en recién nacido asoma la cabeza, tanto en parto vaginal como cesárea se deben limpiar las secreciones de forma suave, primero la boca y luego la nariz , únicamente si hay secreción visible que obstruya el flujo de aire. Se debe evitar la aspiración o succión rutinaria de las vías aéreas ya que puede inducir bradicardia o apnea; esta se realiza solamente si hay obstrucción evidente por meconio, sangre, pus.